Del encuentro de dos barrios nació el Centro Murga llamado “Utopías denunciadas”, que el próximo 8 de agosto cumple un año y festeja el Día del Niño.
Érase una vez dos barrios de Presidente Derqui: Villa Luján y Los Laureles, dentro de los cuales existían dos grupos de amistades.
El primero, jóvenes llenos de utopías que daban charlas de prevención y trabajaban con adolescentes.
Y el segundo, una banda de amigos ya adultos, que hacían música y se autodenominaban “Los denunciados”, porque cada vez que se juntaban a tocar los denunciaban a la policía.
Cada grupo giraba por su lado, hasta que un día de frío se cruzaron y nació “Utopías denunciadas”.
“Ambos grupos compartíamos el mismo objetivo, el de armar una murga sana, familiar, sin violencia, cero alcohol ni drogas”, lanza uno de los coordinadores.
Pero la historia no quedó ahí, al cabo de los meses, y con esfuerzo, abrieron el Centro Comunitario Heredero de Utopías, funciona en la calle Moreno frente a la escuela Nº 27. Allí se celebrará el Día del niño.
“Con entrada libre y gratuita, con payasos, juegos, teatro, otras murgas y centros comunitarios y culturales”, aporta aquel con el mate en la mano.
En el Centro hay reuniones de padres, apoyo escolar, talleres de arte, dejando para los martes y sábados el ensayo de la murga, en el Club Unión y la plaza Latinoamérica.
“Nuestro objetivo siempre fue formar un grupo de pibes referentes del barrio”, señalan.
Encima, el domingo 8 la murga cumple un año de vida.
“Un referente de la organización social Los Chicos del Pueblo, dijo una vez que un país donde los pibes no son felices, es un país triste; por eso nosotros ponemos todo el esfuerzo para que tengan una sonrisa, pero no una sonrisa efímera, sino esa que queda guardada como semilla en el sentimiento de los niños, y el de nosotros los adultos, porque los grandes también estamos excluidos de muchas cosas… hasta de la felicidad”.
Las palabras vuelan, nacen alas de las ideas.
“Yo pertenecía al grupo de “Los denunciados” y hoy te puedo decir que la felicidad más grande es cuando los veo felices a los chicos”, confirma el más callado de todos.
Los cuatro muchachos tienen familia, y aseguran que sin su apoyo no podrían.
“Nuestros hijos son parte de la murga y nuestras señoras apoyan, si no fuera así sería muy difícil lucharla”.
“En un tiempo donde la mayoría de la gente está acostumbrada al egoísmo y al narcisismo, acá hicimos todo lo contrario, el mayor esfuerzo nuestro fue no mirarnos el ombligo”.
Guillermo Velásquez, Gastón Farías, Pablo Reyes y Julio Villalba, cuatro vecinos que hacen posible el sueño del carnaval en un Derqui que quiere volver a bailar al ritmo de la familia.