Raúl “Tito” Ramos (72) y Jorge “Titi” Villar (70), uno es actor y el otro, director. Confirmaron su presencia en el Primer Festival de Teatro de Derqui.
El teatro cobijó sus sueños,
alimentó sus entusiasmos de
juventud y confirmó los anhelos
de forjar sus destinos sobre las tablas.
“Cuando tenía 11 años, mi madre
me empezó a llevar a Radio del Pueblo,
donde había un conjunto llamado
Salvador Depriori y sus niños actores,
desde allí no paré nunca”, suelta Raúl
“Tito” Ramos.
“Yo estaba haciendo el secundario
en el Almafuerte, cuando la directora
Aidé Lagomarsino de Girerd, trae para
tareas pos escolares a un director de
teatro llamado Julio Román, él me
entusiasmó con este oficio, por eso
siempre digo que son muy importantes
los encuentros en la vida de las personas”,
dice Jorge “Titi” Villar.
Al principio, los elencos se conocían
como “cuadros filo dramáticos”; eran
los tiempos en que el teatro municipal y
el Lope de Vega de Pilar, no existían.
“En el ’57 empecé con un grupo
llamado “La Sátira”, dirigido por
Fernando Fernandiz; después, en el
’66, nombran comisionado municipal
al escribano Guillermo Pérez Oriol,
que fue profesor mío y me tenía un
gran aprecio. Lo fui a ver y le planteé
de crear el teatro municipal, en el ’77
fundamos el Lope de Vega”, cuenta
Titi.
Primeros pasos de una carrera hasta
el final, momentos inolvidables que
estos dos hombres del teatro recuerdan
con precisión.
“En Los Cardales estrené mi primera
obra como actor, autor y director, un
delirio total, tenía 12 años, después nos
mudamos a Villa Astolfi donde también
formé un grupo, hasta que en el viejo
Club Unión de Derqui empezamos
a trabajar fuerte, Neni Redolfi, Luis
Cardozo, Braulio Mier, la señora Eva,
Solari, nombres que trae la memoria”,
sonríe Tito al evocar.
Fue entonces cuando sus caminos se
cruzaron y esos jóvenes sintieron tocar
el cielo con las manos.
“Un día estábamos reunidos
charlando en “Alhambra” y
surgió la idea de hacer algo
superador, salió de hacer
‘Un guapo del 900’, obra
que me marcó profundamente
con una puesta en
escena de Titi, sobresaliente”,
se emociona
Ramos.
“Sacando a Alfredo
Alcón, nunca vi una
mejor interpretación
de Ecuménico López,
como la que hizo
Tito Ramos”, devuelve
Villar.
Público de pie, siete funciones a sala llena, en un pueblo apenas
despertando sin presentir jamás la
explosión demográfica y comercial de
los últimos años.
El Partido de Pilar comenzaba así,
a despabilarse
y
construir
su propia
identidad
cultural.
Hoy Tito Ramos trabaja llevando el
teatro a las escuelas, Titi Villar también
hace lo suyo en el Lope de Vega. Nunca
se detuvieron, estimados lectores.
Recorrieron muchos caminos que
conocieron sus trabajos, personas que
tuvieron su acercamiento al teatro
gracias a ellos. Sus obras, actuaciones
y puestas en escenas, deslumbraron y
emocionaron.
“El emperador Jones, de Eugenio O
Neill, fue mi primer obra importante:
30 actores en escena, tenía 17 años;
después empecé a estudiar en el
conservatorio”, repasa Jorge
ante la mirada de su colega,
quien viene disfrutando del
éxito de “Stéfano” de A. Discépolo.
Por su trabajo en esa
obra Tito recibió en el 2008
el premio Trinidad Guevara
otorgado en la Casa de la
Cultura de la Ciudad de
Bs. As.
“El teatro es una cosa
viva, además de los actores
y el director están
los iluminadores, vestuaristas,
maquilladoras,
escenógrafas, nadie se luce
por sí mismo, es un trabajo
de equipo”, enseña el gran actor
local.
“Es distinto a un pintor que está
frente a su tela, con sus pensamientos;
el teatro es la complejidad de las artes
colectivas”, se suma el director que ya
es un mito.
Ambos, harán su aporte al Primer
Festival de Teatro de Presidente Derqui,
que se realizará el sábado 16 de octubre
próximo, con entrada a la gorra para
que todos puedan disfrutar.
Gracias por la experiencia y el trabajo
puestos al servicio del día nuevo.
Gracias por la predisposición y la humildad.
Por el entusiasmo y la fuerza.
Por sumar sus voces para decir junto a
nosotros +cultura +expresión.