24 de marzo de 2010

Centro de Arte Popular y Contemporáneo Integrarte, ubicado en Pilar, realizó el 23 de marzo y por tercer año consecutivo, “La Vigilia”.

Día de la memoria, la verdad y la justicia


> Por Victor Hugo Koprivsek

El ciclo de la historia, el ciclo generacional donde se renuevan los protagonistas que hacen la historia, no es de un día para el otro, ni siquiera de un año para otro, ni en 10 años las cosas cambian.

La restauración de lo general puede tardar décadas.

Recién ahora, ahorita mismo, en los últimos tres años, la gente nuevamente comenzó a pensar en la idea de organizarse para mejorar su calidad de vida, nada fácil, sobre todo después del terror que se impuso a partir del 24 de marzo de 1976.

No te metas y salvate solo.

Así vemos hoy al vecino común, el del tren y el colectivo o autito con esfuerzo, como poco a poco empieza nuevamente a concebir la idea del “Juntos podemos”.

Por eso es tan importante la participación de los funcionarios públicos en todo esto, esos que tienen entre sus manos la posibilidad y la tarea de ser facilitadores del progreso y desarrollo del país.

¿Son puentes o son muros?

¿Entorpecen el ciclo de la historia en favor de sus intereses personales o crean las condiciones necesarias para que las cosas mejoren?

34 años después del miedo que paralizó una nación, que detuvo con balas los sueños y proyectos comunes, hundiendo a un pueblo en el silencio y el endeudamiento.

34 años después del egoísmo como bandera, de la violencia como estandarte, del servilismo en las más altas esferas del poder, cuando simples títeres decidían quién vivía y quién moría.

34 años después, quienes hoy aportamos un granito de arena, quienes intentamos la cultura, la convivencia saludable, exaltando virtudes y respetos humanos. Decimos “Nunca Más”.

Lamentamos que aun, la clase política, en su inmensa mayoría, no haya aprendido nada. Esas y esos que hoy ocupan sillones, ministerios y concejos deliberantes. Intendentes, asesores, gobernadores, diputados y senadores.

Los que manejan delegaciones municipales. Las y los que tienen un ejército de condescendientes a su alrededor, con abogados y jueces a su disposición cubriendo las espaldas sucias de codicia y ambición.

Lamentamos enormemente que no estén aun a la altura de la circunstancia.

La historia grande y este presente hecho con sangre, reclaman gestos de grandeza.

Lo que hoy hacemos repercute en la eternidad.

Mujeres y hombres que firman decretos, que estipulan leyes, que digitan las acciones de un país, ocupando cargos públicos. Ustedes son responsables de generaciones de descreídos, de generaciones que caen vacíos de proyectos, hundidos para siempre en días sin sol.

Libertad de poder expresarnos, de andar por las calles, de soñar proyectos para todos.

Libertad de poder sentir, de agruparnos en esquinas a charlar la vida, de levantar sociedades de fomentos, clubes, centros culturales, murgas.

Libertad de festejar el carnaval, de elegir participar en política, de cantar canciones, de escribir libros, de leerlos.

Libertad de poder creer, de poder decir no, de escuchar a quienes uno quiera.

Libertad de ideas, libertad de dedicar la vida en llevarlas a cabo.

Libertad.

Nunca más la tortura entre nosotros, el miedo sistemático, las patadas en las puertas y las almas.

Nunca más hombres y mujeres arrastradas de sus casas, desaparecidas para siempre del barrio, ultrajadas, violadas, humilladas.

Nunca más niñas y niños separados de sus familias, cambiados de identidad, mentidos, engañados, arrancados de sus raíces.

Nunca más hombres y mujeres dueños de las voluntades, de los cuerpos, de las armas para matar y destruir, para sembrar terror y detener el tiempo, el progreso, la vida. Nunca más.

Dejo la esperanza para el final de esta columna sincera. La fe como escudo de quienes luchan toda su vida.

Dejo el amor como herramienta de restauración, único camino de restitución posible.

La sensibilidad, la tolerancia, el respeto. Palabras que son desafíos, oportunidades reales de nuevos días y nuevas noches “para más vastos días y más vastas noches”.

Palabras que será necesario redefinir, nos toca hacerlo.

Acompañándolas con el ejemplo de muchas y muchos que descansan en el recuerdo de quienes viven. Más de 30.000.

Y también nosotros, nacidos después, recorriendo este ahora cargado de locuras. Nosotros que no aprendimos a callar, nosotros que no bajamos los brazos, que no vendemos nuestros sueños ni nuestras vidas al peor postor… el dinero.

Las y los que despertamos cada día y salimos a la calle y seguimos adelante.

Nosotros, nosotros, nosotros.

Día de la memoria, sí. Porque sin memoria tampoco hay mañana.

Día de la verdad, sí. Porque la buscamos en medio de tantas mentiras.

Día de la justicia, sí. Porque la necesitamos para construir nuevos cimientos de confianza.



El encuentro contó con innumerables trabajadores de la cultura, también víctimas de la última dictadura militar y. sobre todo, muchísima juventud, hijas e hijos de este tiempo que se acercaron a expresar sus pensamientos.


El Centro Murga Utopías Denunciadas de Presidente Derqui, celebró la libertad en la plaza Antonio Toro, en la tarde del 24 de marzo.


Hubo baile, canciones y vecinas y vecinos que se acercaron a celebrar la vida, de la mano de la valiosa juventud que forma parte de la murga.