Educación y compromiso

Mario Antón y María Isabel, preceptora que estuvo un tiempo largo en la Media Nº 7 de Tortuguitas.

Cada uno desde su lugar de trabajo hace
la diferencia


Mario Antón, director suplente de la Escuela Media Nº 4 de Del Viso. El único colegio público de educación secundaria de la ciudad que da clases a más de 1.800 alumnos.

Antón vive en San Miguel y hace 23 años que trabaja en Del Viso. Es Profesor de Historia, Geografía y Lic. en Gestión Educativa. En el mes de agosto de 2009 asumió como suplente en la dirección del único colegio secundario de educación pública de la ciudad.

-¿Cuántos alumnos estudian en el establecimiento?

-Somos la escuela del distrito con mayor cantidad de alumnos, en estos momentos hay 1.800 en los tres turnos, nos caracterizamos por la tradicional oferta de un bachillerato para adultos de tres años y en los turnos mañana y tarde, están las escuelas secundarias de ciclo básico y superior.

Anteriormente se desempeñó en cargos directivos en un colegio privado de San Isidro y una escuela pública de Garín.

-¿Cuáles son las razones que lo impulsan a poner lo mejor de usted para realizar eficazmente su trabajo?

-Como hijo de inmigrantes que soy, para mis abuelos españoles, la calidad que brindaba el servicio educativo en la Argentina fue un gran motivo a la hora de radicarse acá; de este país se obtuvo una mano de obra y un capital social y cultural de la mano del desarrollo educativo altamente calificado. Personalmente la pasión que me mueve a seguir apostando y creyendo, es que pienso que la educación es el único elemento que amalgama y genera movilidad social.

-¿Cómo definiría a los jóvenes de hoy?

-Hoy la definición de los chicos es un desafío interesante, uno mira a los jóvenes y piensa cómo éramos nosotros a esa edad, lo que ocurre es que nosotros fuimos formados desde una educación como espacio de homogeneidad; hoy los chicos responden a diversas culturas, tienen formas diferentes de interpretar la realidad, de construir pertenencia, cambios y darle nuevos significados a las cosas. Por eso es importante abrir espacios de participación y hacerles entender que la relación del mundo de los adultos y los chicos, es asimétrica. No somos iguales. El desafío es que cuando tenemos que poner la palabra justa y, quizás, el límite justo (desde la posición que le corresponde al adulto), hacerlo sin que la autoridad se vuelva autoritarismo.

-¿Cuántas personas adultas trabajan en la escuela?

-Entre profesores, auxiliares y preceptores, acá deben haber más de 300, trabajando y generando un espacio de escucha y contención frente a las problemáticas que viven los chicos, porque de una manera u otra la escuela tiene que dar respuestas, pero siempre desde el lugar que le corresponde, yo no puedo oficiar de ejecutor político porque no lo soy… ¡Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios! Cada cosa en su área específica; la verdad que no es fácil.

Maestros y profesores comprometidos, que intentan cumplir su rol con responsabilidad, persiguiendo con afán la excelencia educativa, tanto para quienes pueden pagar una cuota de 1000 pesos como para quienes no pueden ni siquiera 50.

Esos docentes conforman un patrimonio único, digno del más alto orgullo y respeto.

Porque miles de ojitos los miran y su ejemplo siembra para después.