La comedia de Pilar

Sonrisa franca, recostada sobre la ropa que ofrece en su Feria Americana, el rostro de Natalia refleja la dicha que brinda poder hacer lo que tanto le gusta: ser actriz.

“Creo que la base de la cultura
es poder aceptarnos”


Natalia María Valeria Ledesma (33), Licenciada en Psicología Social “por accidente”, actriz “por elección”. Vivió toda su vida en el barrio Villa Morra II de Pilar, es hija de Teresa y Horacio. Hace más de 15 años que forma parte del elenco de La Comedia del Pilar.

Mientras su padre Horacio afinaba motores diesel en el inmenso taller al lado de su casa, y Teresa, su madre, preparaba pacientemente una comida de olla y amor. Natalia Ledesma, reconocida actriz de la zona, abrió las puertas de su corazón a la siguiente entrevista.

“Tengo dos hermanas, Gabriela y Silvana, son mayores y están casadas, son las ovejas blancas”, sonríe.

Ella, desde los 15 años hace teatro. Comenzó en el Seminario de Arte Dramático con Titi Villar, en el teatro Lope de Vega.

“Tuve que esperar a cumplir 15 porque en esa época no se podía con menos edad, me acuerdo que estaba estudiando el secundario en el Oficial, la primaria la hice en la Escuela Nº 18 de Villa Morra, soy bien pilarense”, continúa.

En 18 años de carrera de actriz, Natalia nunca formó parte de otro elenco que no fuera la Comedia.

“Nunca en otro, me fui quedando, quedando y bueno, la empezamos a remar todos juntos y hoy siento que somos familia”, dice.

Uno de sus compañeros de aquellos años, es el actual director del grupo, el conocido actor y trabajador de la cultura Martín Simeoni.

“Todos los que hoy tienen grupos de teatro, los que hoy son directores y profes, fueron compañeros míos, Hernán De Luca, Guillermo Romani, Fabricio Villagra, Patricia Catanea, todos en algún momento hemos sido compañeros, hasta Diego Demarchi”, sigue riendo mientras una picadita de salame casero y queso, gentileza de La Vanguardia, alienta la charla.

“Hoy cada uno de nosotros busca su rumbo, me parece fantástico que todos se hayan abierto a nuevos lugares y desafíos, pero estamos los que por nostalgia o qué se yo por qué, nos quedamos en el mismo lugar”, vuelve emocionada a su elenco.

-¿Qué pasa en Pilar que el teatro tiene tanta fuerza y variedad?

-Realmente no sé cómo habrá empezado todo, pero lo que pude ver es que acá el teatro lleva muchos años haciendo cimiente; La Comedia, por ejemplo, nace en el año ’66 y se mantiene hasta ahora, es mucho tiempo comiéndole el coco a la gente.

-En cuanto a las satisfacciones personales ¿qué le dio el teatro a Natalia Ledesma?

-Muchísimo, viajes al exterior, encuentros con gente de otros países, interpretaciones de obras y personajes de las cuales me siento orgullosa, por convicción y por afecto.

-Sí tendrías que elegir una obra ¿cuál sería?

-Hay muchas que me gustan por diferentes factores, pero si tendría que elegir una, por ideología sería “Subterráneo”, además porque fue la primera que hice. Yo tenía 17 años cuando me convoca Villar, hacía de una vieja de 70 y en ese momento no terminé de comprender bien al personaje, pero tuve otra chance y me tocó hacerla de nuevo a los 30, fue muy movilizador para mí, la mujer se llamaba Beatriz, vivía en el subte, en la estación Pellegrini, y no salía de ahí.

Vidas, historias, representaciones, meterse en la piel del otro y subirse al escenario. Y al finalizar la obra… el premio más preciado… el aplauso de los espectadores.

-¿Qué claves o secretos hay que tener en cuenta para desempeñar bien el rol de actriz?

-Sabes que no lo sé, si tuviera que ser ética tendría que decir estudiar, estudiar y estudiar, pero también he conocido grandes artistas que no han pasado por una academia jamás. De todas formas estoy convencida que al talento hay que ayudarlo, el teatro es una disciplina que hay que encararla con mucho respeto, no es cualquier cosa ni para improvisados, aunque parezca lo contrario.

-¿Algún referente, alguien que admires en la profesión?

-Actualmente a Julio Chávez, me parte la cabeza ese tipo, y mujeres… Cristina Vanegas, Leonor Manso, China Zorrilla, Norma Aleandro.

-¿Cómo sentís la actualidad cultural de Pilar?

-Aplaudo la diversidad, a mí no me gusta todo el teatro que hay, pero festejo aun lo que no me gusta, creo que la base de la cultura es poder aceptarnos.

Respuestas desde el alma y las convicciones, Natalia Ledesma lleva adelante en su domicilio una interesante Feria Americana, sobre la calle Necochea (a una cuadra de Guido) y confiesa que es la primera vez que un medio periodístico le hace una nota.

“No, miento, el otro día me llamaron por teléfono del ABC Cultural porque parece ser que salí, por votación de la gente, como la mejor actriz de Pilar”, dice tímidamente.

-Upa, pero eso es muy importante.

-La verdad que sí, me genera un orgullo muy grande.

-Y en esto de hacer teatro ¿cuáles son tus metas o sueños?

-Ser famosa no, siempre me dicen por qué no vas a un casting, por qué no hacés esto o lo otro, y la verdad… no es mi cometido, a lo mejor tengo techo, no lo sé… a mí me gusta actuar para mi gente, aportar mi granito de arena, lo pequeño que haga hacerlo a conciencia. Ahora tengo compañeros que son nueva sangre en el grupo, por ahí, si tengo que soñar, me gustaría que tengan la oportunidad de salir de gira como lo hicimos nosotros.

Y las palabras llegan como pájaros, palabras que definen a esta actriz de lujo, que salen de su boca a revolotear rincones de la casa, a chocar contra la claridad del día entre madres sencillas y padres laburantes. Orgullosos todos del tiempo y la vida que fueron construyendo con respeto y amor.

“El teatro es estar activo, perteneciendo, dando, esa es la palabra, el teatro es estar dando algo a alguien, no quedarte en tu casa para vos, es un oficio muy noble el de ser actriz”, termina quien en 18 años de escenarios conquistó el corazón del público pilarense y de todo el Partido, ya que sus trabajos recorrieron y recorren permanentemente las localidades de la zona.

Natalia Ledesma, una vecina orgullosa de su lugar, que forma parte de las filas de ese valioso ejército de personas que van por la vida haciendo lo que aman. Honrando su vocación y sintiendo que eso, es un tesoro que vale la pena cuidar.