Mónica Basualdo, madre, docente y forjadora de una escuela en la parte más antigua de Presidente Derqui, el barrio Toro. Su colegio también se sumó a los festejos del Bicentenario.
El Instituto Antonio Toro se empieza a construir en el año 1996, abre la inscripción en el ’97 y comienza a dar clases en el ’98.
“Hoy tenemos 980 alumnos desde el nivel inicial hasta el último año del secundario; en el 2009 egresó la primera promoción, de la cual yo fui maestra de primer grado”, menciona Mónica, maestra fundadora y propietaria del establecimiento.
“Antes de poner la escuela, hacía 10 años que soñaba con este proyecto”, confiesa.
-¿Y por qué en el barrio Toro?
-Porque me enamoré del lugar, yo trabajé como docente en la Escuela N º 30 y también milité en esta zona. Me acuerdo que una vez me tocó hacer un relevamiento y había 4.000 chicos sin escolaridad; en aquel entonces Toro estaba lleno de familias del interior del país, gente pujante que todavía creía en la educación como movilidad social.
Mientras el sol de la mañana entibia el patio de la escuela, Mónica repasa el camino que la llevó al corazón del barrio más antiguo de la ciudad.
“Cuando trabajaba en la 30, había un grupo de mamás que venían a las 7 de la mañana a limpiar el aula para que sus hijos pudieran tener clases dignamente, yo me sentía parte de la comunidad. Actualmente nosotros estamos cubriendo una falencia muy grande, acá harían falta por lo menos dos escuelas primarias más, una en Los Laureles y otra cerca de La Escondida, hay chicos que caminan más de 60 cuadras para poder estudiar”.
-Y el nombre Antonio Toro ¿a quién se le ocurrió?
-A la gente, mientras yo pensaba cómo ponerle, los vecinos ya le decían “la escuelita de Toro”; con el escudo pasó lo mismo y con el color del uniforme también-, sonríe.
Dueño de un fuerte sentido de pertenencia, el instituto no dudó en sumar su granito de arena en los festejos comunitarios, que se realizarán el 25 de mayo, donando y colocando un busto del fundador del pueblo para que quede en la plaza central.
“Es así como se conforma el sentir nacional, el día que nos podamos sentir orgullosos de vivir en Derqui, vamos a poder también sentirnos orgullosos de ser argentinos”, concluye Mónica Basualdo, mientras un verso del poema de Mario Bravo retumba en la distancia “Y pasarán
los años y los años, siempre tendrá la planta gajos nuevos”.