Astor Piazzolla, Homero Manzi, Aníbal Troilo y Pablo Neruda, en la voz de Mora Burke, el bandoneón de Walter Tejeda y la participación de Víctor Hugo Koprivsek. Sábado 18 de septiembre, Casa de la Cultura Municipal de Del Viso.
La cita es a partir de las 20 hs. en Av. Gonnet 1057, Casa de la Cultura Municipal.
“… Y así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita y te digo… ya sé que estoy piantao”, invitan los duendes del tango a la velada de amigos.
Centro de las Artes de la Universidad de Gral. Sarmiento, Quijotesco de Escobar, Dirección de Cultura de José C. Paz, Casa de la Cultura Lola Mora Presidente Derqui, Integrarte Pilar, La Herrería Teatro San Miguel, Escuela de Educación Media Gregoria Matorras de José Paz son algunos de los lugares donde pudo disfrutarse “Los mil lentes de la locura”.
“…Confundir las cosas, unirlas y recién nacerlas, entreverarlas, desvestirlas, hasta que la luz del mundo tenga la unidad del océano, una integridad generosa, una fragancia crepitante”, diría el gran poeta Neruda, cuyos versos no faltarán en la tertulia.
Mora Burke vive en José C. Paz, inició sus estudios de educación fonal con los maestros: Pablo Sotelo Comi, Rodolfo Cavallero y Carlos Castro.
También estudió en el Conservatorio Argentino Galván, en la Academia Nacional del Tango, donde tuvo como docentes a los artistas consagrados Fabián Russo, Mireya, Luis Fillippelli, Guillermo Fernández y María José Mentana.
Walter Tejeda estudió bandoneón de los 9 a los 15 años con el profesor Julián Gaio (maestro de Juan José Mossalini). Luego continuó Perfeccionamiento Técnico, con Marcos Madrigal y Ernesto Molina, y armonía, composición y arreglos musicales, con Néstor Marconi y Pablo Mainetti.
Víctor Hugo Koprivsek es autor de cuatro libros de poesías y relatos cortos, Poemas de Barro (1998), Territorio (2004), Soy Mano (2005) y El ladrillo desnudo (2006). Actualmente se desempeña como director de contenidos del periódico El Apogeo.
“Nada”, “La última curda”, “Malena”, “Balada para mi muerte”, “Adiós Nonino”, son algunas de las canciones que se compartirán ese día.
“Evoco a los marinos encerrados en las paredes altas de las tormentas, a los peregrinos que duermen bajo la sombra de árboles innominados y a los desesperados, que entregan el último gesto frente al paisaje final e instantáneo de la demencia”, agita Manzi desde el más allá.
Todo listo, la noche invita desde el corazón a mujeres, hombres y jóevens de esta ciudad crecida en sueños. Gracias a la Casa de Cultura por el espacio.
Y será “… como si de pronto los mil lentes de la locura los trasladarán a un planeta ignorado”.