Made in Derqui

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En la Sala de Ensayo que está arriba del local de R7 PC (paseo de la estación), Paraíso a la deriva encontró un lugar cómodo donde hacer su música. "Estamos proyectando un estudio de grabación", adelantó Pablo Pejenaute, dueño del lugar.

Paraíso a la deriva

Brotan de las calles, salen de sus casas con instrumentos musicales y micrófonos, forman parte de esa masa cultural que sacude la ciudad.


> Por V.H.K.

 

Gustavo Mancuello (27), primera guitarra; Nicolás Giserman (28), batería; Claudio Oviedo (29), segunda guitarra y voz, y a veces teclado; Pelado Bazán (31) bajo.

 

Todos ellos criados en Presidente Derqui, sujetos al tiempo que fue madurando esquinas, sueños, trabajos, amistades, familia, responsabilidades y vocación.


“Paraíso a la deriva significa un lugar agradable, una burbuja nuestra”, indica Gustavo con respecto al nombre de la banda.


“Ya cumplimos un año desde la primera vez que tocamos en público, y fue en Derqui, nuestro pueblo, ahora lo celebramos en El Bodegón junto a nuestra gente”, dice Claudio, quien desde hace 8 años hace música. Empezó con su hermano, Kato, un guitarrista que supo dejar su huella hace algunos años.


Con ocho temas propios, esta joven banda de rock ya sueña con su primer disco.


“Animales, Nena loca, Ocultando la verdad, No está demás, Morir de pie, No te reís, son algunas de nuestras canciones; ahora estamos grabando un Demo para los amigos y para que la gente nos conozca, también andamos con ganas de hacer un video donde nos gustaría que participen todos”, proyecta en voz alta el Pelado Bazán, un amigo de la vida que pronto cumple años.


Así las cosas, vecinas y vecinos, estos chicos hoy hombres han decidido poner el pie en el estribo de su gran pasión que es la música, hacen un espacio entre sus ocupaciones, para juntarse dos veces por semana a ensayar 3 horas. Una tarea que marca el profesionalismo con que encaran el desafío de crecer en lo suyo.


“Y en nuestras casas una horita por día te lleva el instrumento”, avisa Nicolás desde la batería, quien además forma parte del grupo de amigos que organiza los fines de semana recitales culturales en El Bodegón del club Unión, Rivadavia y Lamadrid. Un lugar lleno de magia e historia, que los artistas de Derqui respetan y cuidan.


Para ir cerrando, nombramos al “El Péndulo” y “Cuero negro”, bandas de ayer y gratas experiencias que traen estos amigos en su recorrido.


Más, las zapadas, juntadas y todas esas maneras que tiene el arte barrial de llegar, germinar y florecer en el corazón de tanto joven que anda dando vueltas con un instrumento al hombro. ◘