Como es común, las efemérides de los mitos construidos sobre personajes clave en la historia suelen ser fechas de muerte y no de nacimiento; por eso mismo, en este espacio de agosto recordaremos, como es costumbre en este mes, a una de las figuras centrales del proceso de emancipación latinoamericana frente al colonialismo español: José de San Martín.
Nació en Yapeyú, territorio conformado sobre una ex misión jesuítica ubicada en la actual Corrientes, en 1778. En 1783 se radicó con su familia en Málaga (España) y a los once años comenzó su carrera militar a partir de la cual, en el contexto bélico resultante de los procesos imperialistas de la Revolución Francesa, participó en batallas que lo llevaron a ser ascendido por la Junta de Cádiz al cargo de ayudante 1º del Regimiento de Voluntarios de Campo Mayor y nombrado Capitán del Ejército Borbón. También participó de la campaña contra Napoleón en la Batalla de Bailén, lo que acrecentó su prestigio y lo convirtió en Capitán Mayor.
En este contexto comienza a participar del movimiento de logias secretas en auge, que lo lleva a integrar, en 1811, la logia con sede en Inglaterra cuyo plan contemplaba el proceso de emancipación de América del Sur de manera conspirativa. A partir de este hecho es enviado a América, como consecuencia del Plan Maitland, plan masónico que incentivará posteriormente los procesos revolucionarios para orientar la estructura política a sus propios intereses, -principalmente el republicanismo y el desarrollo del sistema capitalista industrial-, y el cual daba sus primeros pasos requiriendo una estructura mundial favorable a las prioridades de los sectores hegemónicos en pleno desarrollo.
En 1812 desembarca en Buenos Aires. Tras la legitimación del Triunvirato, forma el Regimiento de Granaderos a Caballo y la Logia Lautaro, entidad que responderá al plan masónico de inserción del republicanismo y el fin de la monarquía y el colonialismo. Luego de la mítica Batalla de San Lorenzo, que frena el avance realista sobre el Río Paraná (y resulta de gran valor simbólico por ser su accionar más importante sobre el actual territorio argentino), se une al Ejército del Norte, pero cambia su estrategia de comenzar la emancipación por el Alto Perú y se traslada a Cuyo, donde gobernará y desarrollará su propósito desde Chile.
Tras la legendaria campaña de la Cordillera de los Andes, y luego de la victoria de Maipú, asegura la independencia del actual Chile. Sin apoyo de Buenos Aires, continúa la campaña hacia Perú, apoyado por la flota escocesa liderada por Thomas Cochrane. Luego del proceso bélico y el fracaso de las negociaciones, ingresa en Lima el 28 de Julio de 1821; allí es nombrado Protector de Perú y une proyectos con el otro brazo de la emancipación, Simón Bolívar, también representante de los intereses masónicos. En 1822 renuncia a su mando y finalmente se exilia en Europa. Sus últimas acciones en territorio argentino fueron intentos de negociación frente al conflicto con Brasil y la división interna de centralismo y federalismo.
Muere en Francia, en 1850, en la pobreza y el olvido, como la mayoría de los artífices de la libertad americana. Esta libertad responde a un proceso histórico que definirá progresivamente al mundo bajo una estructura que hoy llamamos globalización, consolidada luego de la Guerra Fría. Ante esto, ante el supuesto fin de la historia, el fin de los cambios y la estaticidad de procesos, esa libertad mutó, se perdió, así como también la fuerza histórica de sus actores principales: las masas anónimas, generalmente las víctimas de dichos procesos. Es por eso que debemos recordar que los cambios históricos se dan por revoluciones, en nombre de la libertad, que soñar con lo imposible no es delito y que la libertad es nuestro más valioso tesoro, porque si bien los ya nombrados cambios son resultado de intereses de dominación, las estructuras las mantienen quienes son víctimas de ella. Si todos soñamos con la libertad, ésta llegará, su base es el amor, el sueño de la igualdad… San Martín es el claro ejemplo de que un sueño de libertad, por más simple que sea, puede cambiar la historia…◘