Reconocimiento

El pasado lunes 12 el querido Club Unión Del Viso, celebró la entrega de medallas, distinciones y reconocimientos. Todos felices, medallas y reconocimientos sin dejar a nadie afuera, una inversión al presente y futuro de la espina dorsal de la institución, los niños. Cientos de padres respondieron y acompañaron colmando el gimnasio del club de barrio.

 

La historia chica se vuelve grande
cuando el barrio se junta

 

por V. H. K.  

 

Cuando el vecino común hecho de silencios y olvidos, y las mujeres curtidas con tardes de mandados, estirando monedas comadres y nueras; cuando las niñas y niños multicolores sin siestas, y los abuelos lentos, lentísimos conversadores de esquinas; se encuentran, verdaderamente se encuentran, en el bullicio de un gimnasio repleto, en el reparo del viejo tinglado de algún club de barrio, porfiado de puertas abiertas, de manos tendidas, de alegrías y penas, de tirar por todos; cuando la gente se encuentra, entonces sucede el milagro.

 

Si el barrio supiera, si la multitud que llega y pasa supiera, la que mira y calla, digo, si supiera lo que entonces pasa. Padres que se emocionan cuando sus hijos reciben las medallas, caras de piedra trabajada por las madrugadas, callosas manos del hombre que baja de pesados trenes, sin rabia, sin nada. Si vieran sus ojos humildes llenarse de lágrimas.

Y el club los señala, los nombra en el eco del tiempo, los guarda para mañana. Porque en la memoria de sus paredes no se escapa nada. Rostros, rumores, cánticos, jóvenes, viejos, todos unidos bajo su techo en la noche clara.

 

¡Ah la fiesta del pueblo! ¡Ah los clubes del barrio! Salvados por gentes porfiadas.


Unión Del Viso, Argentinos Del Viso, Club Derqui, Club Monterrey, Atlético, Sportivo, hasta que el pueblo no entra, nunca pasa nada. Me refiero al pueblo, hecho de todos sus protagonistas, asumidos en sus puestos, dignos, alegres, inquietos, gente de respetos. Hay que mirar para adentro.

 

Hay que terminar de vernos como nunca vimos, nosotros, los nuestros. Canción de esquina, sin miedo, tierra de todos la calle espera. Las plazas, los espacios abiertos, es tiempo de vernos, de reconocer cuánto se ha perdido, de recuperar eso que fue nuestro.
Salir por todos, meterse, participar, colaborar, trabajar en equipo con espíritu solidario. Levantar la cabeza, mirar a los ojos, estrechar la mano como un documento, sentir al de al lado como un compañero. No dejarlo solo.

 

La historia chica se vuelve grande. Finales y comienzos. Algo llega, crece, es el intento, la esperanza, el anhelo viejo, ese que no ha muerto, el de tanta esquina que sueña otro tiempo. Como dijo Hernán Nievas, coordinador de una biblioteca popular en el fondo de un barrio sin cable ni teléfono, acá cerca nomás, en José C. Paz, pibe de 24 años, a punto de recibirse de Profesor de Historia, Poeta:

 

-Esta no es una época de cambio, es un cambio de época.

 

El pasado lunes 12 el querido Club Unión Del Viso, celebró la entrega de medallas, distinciones y reconocimientos. Todos felices.