El apogeo de la historia

También se está llevando a cabo una campaña nacional para reemplazar su monumento por el de los Pueblos Originarios, hecho con más de 200.000 llaves de bronce solidario donado por el pueblo argentino.
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Roca, el genocida glorificado


por Pablo Etcheberry

 

En el contexto del siglo XIX, las naciones surgen como el modo de institucionalización y legitimación de los sistemas impuestos para satisfacer las necesidades e intereses del sistema mundial de dominación, entiéndase, el sistema capitalista industrial y sus estructuras políticas liderado por Inglaterra.


El Estado Argentino nace como periferia, sobre la base agroexportadora, por lo que prioriza el control de las tierras. Un aspecto clave en su consolidación es la colonización interna, sumada al incentivo de la inmigración para poblar y trabajar los campos (y de paso traer la cultura europea, considerada la cima del progreso).


Esto tenía un problema básico, el problema histórico de América: se intentó construir un continente como si hubiese estado vacío, como si no hubieran existido culturas y civilizaciones.


El genocidio no fue total, y el Otro, el nativo, debía desaparecer, no ser incluido, para terminar el proyecto de "civilizar" al naciente Estado.


En nuestro territorio vivían 18 naciones, que en 1.810, sobrevivientes de la colonización y masacre, conformaban 250 mil almas (el 40% de la población); si bien se pretendió la integración, con Rosas comenzó la expulsión y el sometimiento.


Ya en 1.880, sólo conformaban el 4% de la población. El Proceso se acelera con Avellaneda y Roca, y da como resultado el mayor desalojo, tortura y asesinato cultural que nuestro territorio vivió, con un único fin, el económico.


Así fue como se llevó a cabo la repartición de 40 millones de hectáreas a 1.843 terratenientes, la expansión de la cultura europea, el apogeo de los intereses oligárquicos y de la economía inglesa.


El destierro y asesinato indígena, traducido en la historia oficial, del sabor sangriento a una falsa dulzura como "conquista al desierto", fue el cierre definitivo en tierras hoy argentinas al proceso iniciado en 1.492.


Roca, aunque idolatrado en más de un siglo de historia, también es merecidamente repudiado. Hoy se pretende sacar su miserable rostro del billete de 100 pesos Moneda Nacional.


Mi pregunta es la siguiente: ¿Qué mejor para un símbolo del mal que el rostro de un personaje siniestro?