El Club del Bienestar, como su nombre lo indica, propone una mirada hacia adentro, apuntando al cuidado y rendimiento físico y haciendo hincapié, sobre todo, en mejorar los hábitos alimenticios.
“Hace un año empecé con el tema de la nutrición, buscando un complemento que me diera energía; yo practicaba triatlón y además estaba con mucho trabajo en lo mío”, Erica es masajista y actualmente vive en Manzanares.
Toda su infancia transcurrió en el barrio ubicado en la intersección de Ruta 8 y Juan Domingo Perón, pegado al arroyito Burgueño, en el Cruce Derqui.
Hizo sus estudios en el Instituto Madre del Divino Pastor, desde jardín de infantes hasta terminar la secundaria. Y hoy emprendió este nuevo desafío junto a cuatro socios y amigos.
“Nos especializamos en ofrecer, entre otras cosas, un buen desayuno, rico en vitaminas, minerales y nutrientes, lo que el cuerpo necesita para empezar bien el día”, sintetiza.
El local está ubicado en la vecina ciudad de Escobar, en la calle Asborno 333. Abre todos los días de 7 a 12 hs. y cuenta con el respaldo de una empresa con más de 30 años de trayectoria.
“Las personas que se acerquen o se comuniquen con nosotros, se van a encontrar con la posibilidad de ayudarse a sí mismos para alcanzar una mejor calidad de vida, levantarse de buen humor, poder dejar de fumar como hice yo, y también se van a encontrar con una propuesta de negocio muy interesante”, se entusiasma.
La idea de este proyecto apunta a mejorar los hábitos alimenticios, teniendo en cuenta fundamentalmente el deterioro de las comidas en los últimos 20 años.
-¿Y el masaje?
-El masaje fantástico, es mi primer amor, se complementa perfectamente con este desafío, pude combinar lo que es el cuidado personal de afuera hacia dentro y ahora, de adentro hacia afuera.
-¿Qué te mueve a hacer esto?
-Me gusta trabajar con la gente, ayudar, más allá de hacer algo que genere ingresos creo que si uno puede influir sobre las personas para que estén un poquito mejor cada día, eso no tiene precio.
Criada en el Cruce Derqui, estudiante del colegio de hermanas de Pilar, hoy vecina de Manzanares, Erica Teplizky supo forjar su propio destino, dando prioridad al cuidado físico, espiritual y mental. Buscando siempre valerse por sí misma y encontrando caminos alternativos para salir adelante.
Ella forma parte de una generación de mujeres sanas, en cuerpo y alma, y con ganas de prosperar, sin dejar por ello de disfrutar de las simples cosas de la vida.