Los que honran el trabajo

Miren bien la foto, “La ciudad de la amistad”, bautizó Don Maldonado a Derqui.

El sol sale para todos


> Por Victor Hugo Koprivsek

El invierno se adueña poco a poco de las calles, hay neblina por las noches y las ventanas encendidas de las casas, titilando entre los árboles, guardan familias calentitas dentro, con ganas de pedirse unas ricas pizzas.

-Llamá a Marlene. Agarrá el teléfono y marcá 487291.

-No, mejor a Tate, dice otro… 540970.

El barrio nos junta. Parece que no pero es así. La esquina nos junta, de puro pasar nomás.

Andrea se crió en El Triángulo y Walter en Los Laureles, viven desde siempre en Derqui. Además de ser grandes amigos, hoy cada uno tiene su propia pizzería a pocas cuadras una de la otra.

“Entre nosotros no hay competencia, al contrario, hay un compañerismo muy grande”, empieza Andrea.

“Yo arranqué como repartidor en Marlene (lugar de la entrevista), en esa época cocinaba el gordo Horacio”, dice Tate, listo para ir a jugar un picadito de fútbol con otros colegas.

“Angelito Kiyán también arrancó de repartidor acá”, cuenta.

“Hace más de 15 años que abrió Marlene, yo estoy hace ocho, pero mucha gente pasó por esta pizzería, gente que después abrió su propio local, será por eso que algunos le dicen ‘La Escuela’”, sonríe la dueña.

Con el horno calentando el ambiente y los vidrios empañados, otro Walter, encargado de amasar las pizzas y vecino de Caseros, comparte la charla entre las empanadas de verdura y aroma a quesito derretido.

“Lo que más me gusta desde que trabajo acá es que arreglaron las calles”, dice ella.

“Sí, antes estaban terribles, yo repartía con una motito y una noche había llovido mucho y ella me pasa una dirección: Dinamarca 541; todavía me acuerdo que estuve como dos horas buscándola, se me cayó la moto en el barro y al final era Dinamarca 141”, sacude la cabeza señalando a su amiga.

Recuerdos, trabajo y la tranquilidad de hacer lo que te gusta.

Mucho más si se tiene alguien en quien confiar, capaz de brindar una mano cuando más se necesita. Historias sencillas de esta ciudad, llenas de personas conocidas y queridas.

“Eso me gusta de Derqui, que nos saludamos todos”, resalta Tate.

“Los lunes nosotros cerramos, y te digo que a veces es un embole, a mí me gusta venir a la pizzería”, completa Andrea.