Historias de sobremesa

En la casa de la madre de El Chupe en La Escondida, se comió, se bebió, se jugó al fútbol y se compartió la alegría de la amistad. ¡Feliz 2011 muchachos!
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Buenos muchachos


> Por Victor H. Koprivsek

Corren las historias en el barrio, porque hay esquinas que el tiempo no borra.

Danzan pibes de ayer que luego se vuelven hombres, buenos muchachos que fueron tallando sus propios códigos para sobrevivir.

-Amistad-, dicen algunos.
–Respeto-, señalan otros.

Hay asados que los años no apagan. Picaditos de fútbol, gambeteadas hacia el gol, paréntesis en medio de la furia.

Derqui renace cada año desde los baldíos de la infancia.

Se levanta el barrio Toro adelante, primera línea para los muchachos que no se venden.

Derqui abraza guitarras sentenciosas, vino compartido, alegría frutal del verano.

Y la risa se suelta como un río desbocado, se contagia y retumba multiplicada.

La risa entre amigos, la bandera que flamea en la esquina del corazón. Dame voces para recordar, dame rondas que alivien penas, cervecita frapé, costillar a punto, locura linda que nunca falta.

Porque de niños a hoy, muchas cosas han pasado. Fuimos pájaros, perros, tormenta, vagos, pendencieros, pero también trabajadores, músicos, poetas, pescadores, albañiles, remiseros, soderos, padres, tíos, contadores de cuentos y hasta jugadores de fútbol.

Fuimos y somos tantas cosas, tanto se dijo y se vivió.

Paridos por Derqui, para bien o para mal, seguimos en pie. Riendo a carcajadas cuando nos juntamos, compartiendo esa alegría.

Bienvenido 2011: “El barrio sirve, el barrio acompaña”.

Salud An the Larry, linda cuadra para sembrar colores.