Febrero llega en el descanso
apurado del verano. Llega en
la lluvia de fuego, esparcida
por las calles semidesiertas de los
barrios ahora lentos.
Febrero salpica olas con gusto a sal,
vientos corriendo entre montañas y cerros,
noches de estrellas junto al río.
Febrero baja dos cambios para que
veas, para que aprendas la vida corta,
el tiempo sin tiempo, la angustia de
los días primeros en los que sólo
hay que disfrutar de unas merecidas
vacaciones.
Febrero lejos, sin poder desenchufar
la maquinaria que fabrica
pensamientos abultados, esa gran
usina que escupe ideas, rostros, calles
que podrían ser, calles que son,
proyectos, plazos, voces, canciones,
letras, ansiedades, bla bla bla.
Febrero de sol, distancias, cables,
mensajes, soledad.
-¡¡¡Epa!!!
-Te fuiste al carajo amigo, dame
horas de sentir la brisa fresca sobre
la cara, minutos de luna en silencio,
segundos de estar parado en un lugar
desconocido.
Febrero asombro, sorpresa, aventura.
Febrero descorre una enorme pista
de despegue para carretear lo que se
viene.
Puentes, películas, cafés literarios, celebraciones,
banderas, color azul, celeste
y blanco, verde, rojo fuego.
Febrero progreso, desafío, oportunidad.
Febrero libros tejiéndose, llenándose
de palabras, espadas, amores,
esperanzas y gritos.
Febrero es algo que empieza, algo que
apenas se presiente. Multitud agrupándose,
cuerpo irguiéndose, oxígeno en los
pulmones, corazón golpeando la caja,
templando la cavidad con sutilezas graves,
preparando el tambor de marzo.
Febrero 2011. Febrero nuevo despertar,
velos que se descorren, camino
que queda atrás y se proyecta en lo que
vendrá.
Gracias gran jefe. Hay ríos por venir,
ríos que ya refrescan las gargantas
sedientas de quienes andan porfiando
la vida, floreciendo la cultura, llevando
hasta la cima de lo posible el barrio de
uno. Esa patria chica que es la esquina.
Aunque un poquito de distancia no
viene mal, abrasadora esquina que nos
pariste.
Vecinas, vecinos, auspiciantes, comerciantes,
docentes, profesionales,
remiseros, astrónomos, músicos, farmacéuticas,
niños y niñas bulliciosas
de la siesta.
Febrero cuaderno lleno de dibujos y
colores. Prepárense para lo que se viene,
cada año el compromiso es doble, cada
nuevo escenario incendia viejos temores,
mastica miedos.
Febrero verbo, movimiento gestándose,
razón de amar, respirar, afinar la
pluma, desplegar las alas, sacudir la
tierra de tanta frente, renovar el fuego sagrado
de lo que palpita, actitud, primera
fila, sacrificio, intento, mirada firme en
el horizonte cerca.
Febrero chicharras, piletas, ducha fría,
pies descalzos, cuero en las calles, piel
de sol, curtida esperanza de lo que roza
al otro, a vos, a mí, a aquella.
Febrero todos. Los maestros rurales
reunidos en Mendoza, la banda de rock
con su video clip, Melvin Ayala de Puerto
Rico a Derqui sin escalas. Juego de
espejos, máquina sonora, los que se
fueron lejos, cultura al hombro.
Febrero y esta nueva edición arrancada
del ocio y la tormenta, parida
por la sombra y la luz, el cielo en
calma y el corazón en llamas.
Gracias colaboradores, escritores,
fotógrafos, clientes, lectores, correctora,
amigas y amigos arriba de
este tren que sigue llegando hasta la
mesa familiar de los que mes a mes,
nos buscan.
Febrero mano que se tiende y se
estrecha con otra.
Es bueno verte, nunca nos fuimos.
Y vos tampoco.
Somos parte de esta ciudad que es
un bosque y una espesura, una caravana
interminable y una ilusión.
Febrero, breve antesala de lo que
llega.