Editorial


Fuente de vida


> Por Victor H. Koprivsek

Agua, fresca, refrescante, abrasadora. Calmas la sed, restauras, limpias. Agua río, océano, inmensidad y arroyo. Atraviesas, unes, riegas.

Elemento indispensable de la vida, sin ti, nada, sin ti, la muerte.

Agua que corres, que buscas el cause natural y transparente.

Años atrás, décadas atrás, te soñaron los abuelos en el pago, hasta ti llegaban con nietos y cañas y sanguchitos familiares. Del Viso, Pilar, Derqui, La Lonja, unidos por el agua, manantial de vida.

No exagero si te digo que el desafío es mayor, que la bandera es noble, que el próximo 7 de marzo, lunes, feriado nacional por el carnaval después de 34 años de prohibición, ese día marcado en el calendario del alma, será una nueva página escrita por nosotros, y no con tinta que se diluye.

Llegaremos hasta ti, agua. Con todo lo que tenemos y somos: sentimiento, convicción, fe, movilización cultural, razones heredadas, utopías prontas, recuerdos lúcidos, profundo rechazo a lo que vemos. Y participación, no queja vacía.

El arroyo Pinazo atraviesa nuestras vidas, sin embargo, es una mancha negra que traduce el descuido, la indiferencia y la pasividad con que fuimos perdiéndote sin chistar, ciudad celeste.

El gran silencio con que dejaron y dejamos que te arrancaran de nuestro lado; pero hay una infancia que se proyecta en las alturas de futuras generaciones del coraje.

Vamos a hacer un puente, no para que crucen ladrones sino gente de trabajo.

Vamos a hacer un puente, no porque estamos al pedo y nos sobra tiempo y “bueno, hagamos un puente”, sino para mandar un mensaje claro del día nuevo que queremos. Sin distancia que divida ni burocracia que estorbe.

Porque hoy, si una vecina de Del Viso va a dar a luz, tiene que ir al Hospital Meisner. Y si un niño de Derqui se enferma, tiene que ir al Hospital Falcón.

No lo decidimos nosotros. Sin embargo, los más de 20 km. de camino que separan a uno y otro nosocomio pueden convertirse en 7, si la lucidez de quienes tienen la enorme y hermosa responsabilidad de velar por los intereses de la ciudadanía lo dispone.

No estamos queriendo poner alambres o levantar muros, estamos soñando puentes, puentes que han de ser… para la gloria de Dios.