Teresa Leonor Brito (70) y José Francisco Fornas (76), juntos desde hace 55 años. Una historia que merece ser contada.
Él llegó a Del Viso en 1937, tenía
3 años de edad.
“Cuando todo era campo, vivíamos
frente a la estación, donde
ahora está la distribuidora Rossi,
en la calle Arata que entonces
no existía, ahí tenía el taller de
herrería mi padre, Francisco Alejandro
Quinto Fornas”, arranca la
entrevista.
El “Chopo” Fornas, como lo conocen
en el barrio, hizo la primaria
en la Escuela Nº 10,“cuando estaba
en Pizarro y V. Gómez, y tenía
hasta cuarto grado, para quinto
tuve que ir a Boulogne, después ya
mudaron al edificio donde ahora
está la 38 y pude volver a estudiar
en Del Viso”.
Al finalizar sus estudios abrieron
con su padre una bicicletería y
taller de motos.
“Estuve en ese negocio 52 años,
en la calle Gonnet 6739, hasta
que me jubilé en el 2000”, dice
con nostalgia mientras su esposa
escucha.
Ella nació en Del Viso, en el año
1940 y llevan casados 52 años.
“Más 3 de novios, tenemos tres
hijas mujeres Celia Mary, María
Rosa y Marisa Isabel; también la
vida nos bendijo con tres nietos,
Rodrigo Nicolás (26), Pablo Nicolás
(22) y Amara Abigail (10)”,
habla la abuela.
-¿Cuál es el secreto para que el
matrimonio dure?
-La paciencia y la tolerancia-, dice Chopo.
-Yo siempre fui un desastre, tal
vez porque hace años vengo luchando
con mi cuerpo, así que todo
recae sobre mi marido, el que tiene
paciencia es él, molde como el de
él no han existido ni existen, para
mí es único-, dice Teresa.
-Problemas en la convivencia y
en la vida siempre va a haber, pero
queríamos progresar y el trabajo y
la familia son la base-, aporta con
voz pausada el hombre.
-Nuestra satisfacción grande son
las tres hijas y los tres nietos, ellos
hacen que nos sintamos realizadoscontinúa
ella.
-Y la suerte de tenerlos al lado
de uno-, se suma él.
-¿Cómo se conocieron?
-Yo lo registré a él recién un
tiempito antes de cumplir los 15
años, por un accidente que tuvo, y
eso que vivíamos a una cuadra de
diferencia.
-¿Tuvo un accidente importante
Chopo?
-Me llevé por delante una gallina
con la bicicleta-, estalla la carcajada
de todos.
Pero fue tal el golpe sufrido, que
tuvieron que coserle en el mentón y
así anduvo vendado algún tiempo.
Pueblo chico hizo que Teresa se
enterara de lo sucedido.
“Y cada vez que lo veía, a mí me
causaba mucha gracia, porque me
acordaba de la gallina y me reía”,
dice con ternura.
-¿Cómo fue la conquista Don
Fornas?
-El día que ella cumplía 15 años
yo tenía que viajar a Córdoba, pero
le encargué la torta en una panadería
que había.
-Tengo que decirlo y no me da
vergüenza, es más, lo digo con
mucho orgullo, yo me crié en un
rancho de barro y así me conoció.
-¿Tienen algún recuerdo del
arroyo Pinazo?
-Uy sí claro, fue el balneario
donde todos íbamos a pasar el día,
más que nada en la calle 5 al fondo,
y aparte para ir a pescar era una
barbaridad-, dice él.
-Todas las familias nos encontrábamos
ahí, nosotros nos divertíamos
yendo en el carro de mi padre
a juntar paja o maíz, eran los juegos
sanos que había antes.
“Me acuerdo que había un
puente que unía Del Viso con
Zelaya, se rompió y nunca más
lo arreglaron, así que después de
eso para ir a Zelaya había que dar
toda la vuelta, lo mismo pasa con
Derqui”, evocan.
“Cada vez que íbamos a jugar
al fútbol a Derqui cruzábamos el
arroyo ahí, a unas cuadras de la
Ruta 8, incluso creo que estaba
proyectado un puente, hasta se levantaron
firmas”, se entusiasma.
“Pero siempre quedó en la
nada”, afirma Teresa.
“Y eso que siempre fue algo muy
necesario”, sentencia Chopo.