El lunes 7 de marzo, el carnaval se festeja en casa.
A 500 metros de la entrada
de Del Viso (Ruta 8 y
26), donde termina la
calle French (a metros de arroyo
Pinazo), bailarines con bombos y
redoblantes plantarán la bandera
de la alegría con la llegada de
varias murgas locales.
Matías Caniza (15) y Gabriel
Bogado (14), viven en el barrio
Los Cachorros y están en la
murga Los Flamantes, desde su
fundación, hace 4 meses.
“Yo soy el director de la batería”,
arranca diciendo uno de los
adolescentes.
“Y yo soy bailarín”, dice su
amigo.
“Al principio tocábamos en
la canchita del barrio, teníamos
un par de redoblantes nada más,
hasta que un día vino un chico de
Maquinista Savio que nos ayudó
y consiguió los instrumentos,
también dio una mano grande un
señor del barrio conocido como
Capi”, dice Matías.
Los ensayos son los días miércoles
y jueves a partir de las 20
hs. en la plaza del barrio, ubicada
frente a la Escuela Nº 25.
El mismo lugar donde el pasado
sábado 15 de febrero se organizó
un encuentro de murgas.
“Participaron Los Elegantes de
Manuel Alberti, Los Matadores
de Derqui, Los Bacanes de Garín
y nosotros”, sonríen los chicos.
Ese mismo sábado, en la vecina
ciudad de Presidente Derqui, se
llevó a cabo otro encuentro que
convocó a más de 4.000 personas.
Allí participaron 7 murgas locales
y se hizo en la avenida principal,
fue una verdadera fiesta sin ningún
tipo de problema ni contratiempo.
Todos concuerdan que la
clave se debió a un acuerdo entre
comerciantes, vecinos y murgueros
que resolvieron no vender ni
consumir bebidas alcohólicas.
-¿Ustedes que piensan de eso?
-Nos parece bien, yo personalmente
cuando salgo a bailar ni
pienso en tomar alcohol.
-En nuestra murga está bastante
controlado eso, algunos
adultos nomás toman, pero los
chicos no.
-Aparte hay mucho ensayo y si alguno aparece tomado las cosas
no salen bien.
-Lo bueno de la murga es que
acompaña toda la familia y eso
hay que cuidarlo mucho.
Los centros murga volvieron
con fuerza a ocupar un protagonismo
impensado en los distintos
barrios del Partido de Pilar, algo
que hacía más de 15 años no
pasaba.
La historia reciente cuenta que
los antiguos corsos que recuerdan
casi con lágrimas en los ojos los
abuelos, comenzaron a distorsionarse
a fines de los ’80 para terminar
perdiendo toda su esencia
en la década del ’90.
“La cosa se fue politizando y
los punteros comenzaron a usar
a las murgas, eso terminó de
romper con el verdadero sentir
de los carnavales, mucha culpa
fue de los propios murgueros
que permitieron eso”, señala Alberto,
director de Los Bohemios
de Del Viso y voz autorizada
para referirse al tema, ya que
junto a su padre Juan Carlos
resistieron los tiempos duros y
lograron imponer un estilo que
defiende, preserva y combina
familia, diversión y calidad de
espectáculo, desde hace más de
25 años.
“En la actualidad somos 220
integrantes”, afirma.
El próximo 7 de marzo, feriado
nacional por el carnaval,
la alegría se festeja en casa y
en familia. Desde las 10 de la
mañana y hasta las 18 hs. en
la vera del arroyo Pinazo, a
metros de donde desaparece la
calle French, varias murgas de
la zona llegarán a celebrar la
alegría prohibida por decreto,
hace 34 años atrás.
Utopías Denunciadas, Los Defensores
de Triángulo y Comparshow,
ya confirmaron su presencia.
También los integrantes del taller
de murga que se lleva a cabo en el
Centro Comunitario Pinazo.
La invitación está abierta para
que otras murgas sumen su apoyo
y participen de la fiesta, con
respeto, alegría y resaltando la
unidad como base de progreso y
construcción.