Equinoterapia

Tomi, montado en el noble caballo. Para quienes deseen colaborar con este sueño: 02320-405413 o [email protected]

Un caballo es un “Valioso terapeuta”

A continuación, una experiencia de vida y una muy buena idea para implementar en el Partido de Pilar.


> Por Silvina Altieri

Vivo en el Barrio Parque El Rocío, mi familia está formada por mi esposo y tres hijos, de 8, 6 y 1 año. El del medio, Tomás, tiene Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD). Él está integrado a una escuela común, el colegio Espíritu Santo de Maquinista Savio, al cual agradezco la contención que le brinda el grupo de compañeros, padres, docentes y no docentes. Todos son muy importantes en la vida de mi hijo.

A mediados del año 2010, debido a la insistencia de algunas personas, hice un curso de “Equinoterapia” en la Asociación Fundadora de Actividades Ecuestres para Discapacitados. Hasta el día de hoy estuve buscando la manera de transmitir los beneficios que dicha actividad otorga a personas con necesidades especiales.

Regulación del tono muscular, grabación y automatización del patrón de locomoción, desarrollo del sistema propioceptivo y de la conciencia e imagen corporal, desarrollo del equilibrio vertical y horizontal, fomento de la coordinación psicomotriz gruesa y fina, desarrollo de la comunicación análoga y verbal, aumento de la atención y concentración mental, incremento de autoconfianza y autoestima, estimulación del sistema respiratorio, y algo sumamente importante, integración social y deportiva, ya que se organizan eventos y competencias, que también ayudan a la contención de los padres.

En la equinoterapia el caballo pone a nuestro servicio tres características específicas: la transmisión de su calor corporal, la transmisión de sus impulsos rítmicos y la transmisión de un patrón de locomoción tridimensional equivalente al patrón fisiológico de la marcha humana.

La idea de esta nota es decirles que se pueden hacer muchas cosas para mejorar la calidad de vida de nuestros hijos o familiares, dejando a un costado lo que no pueden hacer y desarrollando al máximo lo que sí pueden.

He tenido la posibilidad de ver personas con parálisis cerebral montando solas un caballo y siento que los vecinos del Partido de Pilar también podemos tener la oportunidad de acceder a un Centro de Equinoterapia, más allá de si tengan o no obra social.

Para eso, yo misma presenté en la UMGE una carta facilitando costos y proponiendo encargarme de conseguir las donaciones para llevarlo a cabo, lo único que se necesitaría es un espacio físico, en lo posible cerca de un centro con profesionales (psicomotricistas, kinesiólogos, psicopedagogos, etc), y como Pilar ya cuenta con el Centro “Pilares de Esperanza”, me animé a entregarle el proyecto en mano a la Sra. María del Carmen Rodríguez de Zúccaro.

Como mamá de Tomás, puedo decir ¡vamos por más!, especialmente cuando en el medio de todo está el condimento más importante, AMOR. Otra cosa que aprendí, es que las personas que llaman especiales, son nuestros más grandes maestros de la vida y son los primeros luchadores.

Cada padre sabe la emoción que se siente ante los logros de los hijos, imaginen lo que sentimos el papá de Tomi y yo, cuando a fin de año le dieron el “PREMIO REVELACION EN EQUINOTERAPIA CATEGORIA INFANTILES”.

¿Es loco decir que un caballo es un “valioso terapeuta”? Para mi familia y para mí, no.

Muchas gracias por permitirme compartir esta experiencia de vida y ojalá se logre este objetivo y muchos más. Gracias a la persona que me dio la idea de contarlo en este lindo periódico, no sé su nombre pero ella sabe quién es.