Vecinos en la esquina

A raíz del intento de robo a un adolescente, vecinas y vecinos salieron a la esquina para denunciar el estado deplorable de las calles y la ola de violencia que sufren. 

“Somos el barrio olvidado”

Sin asfalto, gas, cloacas, luminarias en condiciones y con calles en estado deplorable, los habitantes de El Bajo denuncian robos y desprotección.


Después de un hecho de violencia que terminó con un joven tirado en la esquina de Lavalle y San Martín con un ataque de asma, producto de la impotencia y los nervios por sufrir un robo, vecinas y vecinos del barrio El Bajo se juntaron para reclamar y denunciar sus padecimientos cotidianos.


“Estamos cansados, mi nombre es Graciela, hace 35 años que vivo en este barrio, no podemos salir a la calle, nuestros hijos no son dueños de tener zapatillas ni celulares, que alguien nos ayude por favor”, se hace oír una vecina.


“Once años hace que vivo en El Bajo con mi esposa e hijo, en julio entraron a mi casa tres personas armadas, nos robaron dinero y artefactos eléctricos, fue muy feo lo que vivimos”, dice Julio de 33 años.


Norma vive en la casa de su hija, se mudó al barrio hace tres años. “El Día del Padre me robaron a las 8 de la mañana en la esquina de Mitre y San Martín, me pusieron un cuchillo en el estómago, en la otra cuadra roban a las mujeres que van a trabajar desde las 5.30 de la madrugada, hicimos la denuncia en la comisaría de Derqui pero no hicieron nada”.


“Yo vivo en Mitre y Rivadavia hace 20 años, de noche es un desastre, la otra tarde entraron a robar a mi negocio y nos tiraron al piso, a mi marido lo patearon; tenemos que turnarnos para ir a buscar a nuestros hijos a la escuela porque los corren, les sacan las zapatillas, las mochilas, los golpean”, advierte con bronca una señora.


 “Por favor, necesitamos que el intendente intervenga, a nosotros nos desvalijaron dos veces la casa, llamamos a la policía y todavía estamos esperando, encima tuve que discutir en la comisaría, en vez de contenernos nos maltratan o nos ignoran”, reclama la vecina llamada Lorena.


 “Mi nombre es Diego Germán Villalobos, tengo 19 años y me crié en este barrio. En el último tiempo se complicó todo, antes no era así, yo también sufrí un robo, estaba con mis compañeros de estudio y fue horrible”, dice pausado un joven.


“No tenemos gas, cloacas, las luces a veces andan y a veces está todo oscuro, somos el desagüe de Derqui, El Bajo es el barrio más próximo al centro y la verdad ni siquiera tenemos las zanjas limpias, somos el barrio olvidado”, denuncian los más de treinta vecinas y vecinos en la esquina.


“Lo que pasa es que una vez que sufrís un robo ya no estás más tranquilo como antes, yo vivo acá a la vuelta y de lunes a viernes me tomo un remís por cuatro cuadras, hoy por hoy el único que te puede salvar es un vecino”, dice Zuly.


“Lo único que pedimos es respeto, es indignante que vayamos a la Delegación Municipal para hacer cualquier tipo de reclamo, ya sea desagüe o luz, y te digan: -¿Vos pagás los impuestos?-. Encima tenemos que llevar el recibo de pago para que ahí recién nos escuchen, lo que no significa que nos den una solución”, dice un muchacho con respeto y humildad.


“Somos gente trabajadora, familias honestas que lo único que queremos es estar tranquilos, con nuestros hijos estudiando y viviendo en paz”, aseguran.


Seis manzanas conforman este pequeño barrio ubicado a pocas cuadras de la plaza Antonio Toro. Historias de amistad y anécdotas de familia sobrevuelan sus calles y casas más antiguas. Los vecinos aseguran que no hacen política y sólo quieren mejoras para el lugar en donde eligieron vivir.◘